lunes, 5 de febrero de 2018

La cosmología según Aristóteles

Por Nerea Gálvez García. Los seres que nos rodean poseen la característica de estar sometidos a variaciones, acontecen en el espacio y en el tiempo. Para nuestro autor, el estudio del movimiento presupone aclarar qué es el tiempo (chrónos) y el lugar (tópos). Pero el tiempo es una medida del movimiento (no un ser), algo que acontece en los seres naturales, sometidos a cambio, de no existir estos tampoco existiría el tiempo. Por otro lado, el lugar es algo inherente a un ser particular: “ es el límite inmediato e inmóvil de los seres”. Tampoco existe independientemente de las cosas. En consecuencia, para Aristóteles, no puede existir un espacio vacío como el que postularon los atomistas. El lugar tampoco puede confundirse con la materia, como hizo Platón; se trata de una característica de las sustancias, que son materia informada.
El espacio del aristotélico no es homogéneo: existe un lugar para cada cosa. El universo se divide en dos ámbitos: el mundo supralunar y el mundo sublunar. En este último, distingue cuatro lugares naturales, que se corresponde a cuatro regiones concéntricas pertenecientes a los cuatros elementos: la zona central coincide con el lugar natural del elemento tierra, y sobre esta se encontrarían el lugar natural del agua, el del aire y el de fuego sucesivamente. En este ámbito tienen lugar movimientos locales, que pueden ser naturales o violentos. El movimiento natural resulta de la tendencia del propio cuerpo que logra cuando alcanza su lugar natural; y el movimiento violento se da cuando el elemento es apartado de su lugar natural. Por ejemplo cuando tiramos una piedra hacía el aire sería un movimiento violento y cuando la piedra cae, un movimiento natural ya que se dirige hacia su lugar natural. Por otra parte, el mundo supralunar, que solamente está constituido de un elemento, el éter, que es aquello de lo que está compuesto los seres estelares. Este tiene un movimiento circular y uniforme. 
Modelo geocéntrico: 
El modelo cosmológico aristotélico es esférico. La Tierra se sitúa en el centro del universo. El universo se concibe finito y limitado, sometido a un movimiento circular uniforme. Se trata de una esfera compacta, llena y heterogénea, que a su vez, se constituye de múltiples órbitas concéntricas cristalinas, ordenadas jerárquicamente. Conforme estas órbitas se alejan del centro su movimiento se hace más lento, hasta detenerse en la última, la esfera de las estrellas fijas. 
Según Aristóteles, todo cuando se mueve debe recibir su movimiento de un ser anterior, es decir, afirma la existencia de un Primer motor o Motor inmóvil. Platón supuso que el primer motor desencadena todo movimiento, pero es inmóvil porque no es movido por otro ser. Sin embargo, Aristóteles afirma que el primer motor mueve porque es objeto de aspiración de los demás seres. Según él, carece de potencia, es decir, es absolutamente autónomo, además es autocognoscente, significa que su actividad consiste en pensarse a sí mismo.











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