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martes, 21 de enero de 2020

Ciencia al Desnudo: Origen del hombre, de donde venimos, National Geogra...

NATURALEZA, CULTURA Y EXISTENCIA EN EL SER HUMANO


1.  Especie, grupo e individuo.

Tenemos una naturaleza animal común a toda la especie humana, una identidad cultural que distingue unos grupos humanos de otros y una existencia individual que nos plantea numerosos interrogantes y retos. Naturaleza, cultura y existencia van, pues, de los más general a lo más concreto:

a) El ser humano como especie.
b) El ser humano como miembro de un grupo cultural.
c) Y el ser humano como individuo.

A su vez, estas dimensiones se corresponden con tres preguntas que siempre han acuciado al ser humano:

a) ¿De dónde venimos?: abordaremos esta pregunta, referida a nuestro origen, en el primer epígrafe, dedicado a la naturaleza humana y a su origen biológico.
b) ¿Quiénes somos?: trataremos este interrogante, referido a nuestra identidad, en el epígrafe 2, dedicado a la cultura como cualidad humana.
c) ¿A dónde vamos?: esta cuestión, referida a nuestro destino, será estudiada en el epígrafe 3, dedicado a la existencia y a su significado y sentido.


2. Lo natural en el ser humano

2.1. Explicaciones preevolucionistas

Antes de la aparición del evolucionismo, la explicación habitual del origen de los seres vivos y del ser humano era el creacionismo, inspirado en una lectura literal del Génesis de la Biblia. El creacionismo sostiene dos afirmaciones fundamentales:

Las especies ha sido creadas de modo fijo y por separado.
El ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de Dios.

El creacionismo es, por tanto, fijista, porque considera definitivas e inmutables las especies actuales.

El naturalista sueco Linneo (s. XVIII) destaca como defensor del creacionismo fijista.

2.2. Explicaciones evolucionistas

Frente al fijismo, las explicaciones evolucionistas sostienen que las especies son el resultado del proceso o sucesión de transformaciones graduales que sufren los seres vivos.

El evolucionismo es la tesis según la cual a lo largo de millones de años se han ido sucediendo especies vivas en nuestro planeta. Por tanto, todas las especies actuales derivan de otras anteriores hasta remontarse a una o varias formas vivas, seguramente unicelulares.

El naturalista francés Jean-Baptiste Lamarck (1744-1829) fue el primero en defender la transformación sucesiva de los seres vivos. Su teoría se basa en dos principios explicativos: la adaptación al medio y la herencia de los caracteres adquiridos.

Según Lamarck, “la función crea el órgano”, es decir, el órgano que se usa se desarrolla, mientras que el órgano que no se utiliza se atrofia. Además, los cambios que experimentan los individuos se transmiten a sus descendientes (idea rechazada por los planteamientos evolucionistas posteriores porque los caracteres adquiridos no se heredan).

Ambas ideas suponen el principio de perfección, según el cual la evolución está gobernada por una tendencia natural a crear organismos cada vez más complejos y perfectos. Nos encontramos, pues, con una visión finalista según la cual la explicación de los fenómenos naturales se halla en su finalidad.

Posteriormente, el inglés Charles Darwin (1809-1882) publicó El origen de las especies, creando la teoría evolucionista conocida como darwinismo. Sus tesis básicas son:

a) Las especies provienen de otras anteriores a través de variaciones graduales y aleatorias.
b) El principio explicativo es la selección natural: los individuos sufren variaciones aleatorias, algunas de las cuales resultan ventajosas para los individuos que las poseen porque los adapta mejor al medio. Al ser los más aptos, sobreviven más y mejor y dejan más descendientes, que nacen también con esas características que los hacen más aptos. A lo largo de varias generaciones se consolidan y ya solo aparecen individuos de ese tipo.

No hay finalidad en este proceso: las variaciones se producen por azar, pero, una vez producidas, habrá variaciones que resulten beneficiosas y necesariamente se consolidarán, mientras que otras serán perjudiciales y necesariamente desaparecerán. Todo el proceso de selección natural se explica, por tanto, mediante los conceptos de azar (cambios aleatorios sin finalidad) y necesidad (determinadas causas provocan cambios inevitablemente determinados efectos).

c) El ser humano desciende de antiguos primates.
La teoría darwiniana ofrece una explicación mecanicista (solo cuentan las causas agentes). Darwin, sin embargo, no pudo explicar adecuadamente –por su desconocimiento de las leyes de la genética- el mecanismo que provoca la transmisión de las variaciones de generación en generación

Para poder explicar cómo las variaciones se heredaban, hubo que esperar a las teorías de la herencia formuladas por el biólogo Gregor Mendel (s.XIX), fundador de la genética, que logró demostrar que las variaciones de las especies se deben a mutaciones que se transmiten a través de los genes.

La combinación de darwinismo y genética ha dado lugar al neodarwinismo o a las teorías sintéticas, cada vez más avaladas por los datos de la paleontología y la genética.


2.3. El proceso de hominización

La hominización es el proceso por el que algunos primates se convirtieron en seres humanos. Tres son los cambios fundamentales en este proceso:

a) La posición erguida.
b) La liberación de las extremidades superiores.
c) El desarrollo cerebral.

La posición erguida permitió más amplitud de visión y liberó las manos, que, gracias al desarrollo cerebral, pudieron utilizarse para defenderse y manipular y fabricar objetos.

Gracias a esos tres cambios de la hominización, el ser humano posee tres capacidades que hacen posible la humanización:

a) La capacidad técnica: es la capacidad para fabricar herramientas. Gracias a ella, el ser humano, más que adaptarse al medio, adapta el medio a sí mismo.
b) La capacidad simbólica: es la capacidad de crear símbolos, es decir, signos que sustituyen a otras realidades. El lenguaje simbólico que aquí nos interesa es el lenguaje articulado. Sus símbolos, las palabras, son convencionales. Esto significa que la relación entre el signo y lo designado ha sido arbitrariamente establecida por nosotros. Por ejemplo, la relación entre los sonidos “g-a-t-o” y el gato real es inventada. Este lenguaje, a diferencia del lenguaje animal, puede crear tantos símbolos como cosas presentes, futuras o pasadas, reales o imaginarias a las que necesite referirse y puede elaborar mensajes mucho más ricos y complejos.
c) La capacidad de autoconciencia es el conocimiento inmediato que el ser humano tiene de su existencia y de su individualidad, lo que le permite sentirse como un ser diferente de los demás. Existir sabiendo que existimos es mucho más que existir.